Sobre los microempresarios

Enviado por Andrés Liberman el septiembre 07, 2007 a las 15:32
Tomando como base la "indirecta" de mi tocallo en su excelente último post, y además dado que ya se empieza a notar el ambiente festivo dieciochero, este post va a ir en una linea un poco distinta de lo que venía haciendo. En particular, me gustaría compartir con ustedes la experiencia que viví la semana pasada al visitar a algunos clientes de un banco por un estudio sobre microfinanzas en el que estoy participando. En este proyecto vamos a intentar medir el impacto que tiene el microcrédito (sistema inventado por Yunus, Nóbel de la Paz, foto abajo) sobre la calidad de vida (por ej, consumo, salud, educación) y los indicadores de negocio de los clientes (por ej, ventas, utilidades). Los resultados probablemente estarán en un año, pero intentaré mantener a la comunidad enjambre informada de los distintos avances que vayamos teniendo. Con respecto a la visita, en total estuvimos en las casas/negocios de cuatro microempresarios: cada uno en un sector distinto de Santiago, cada uno en un negocio distinto. La primera era una dueña de una pequeña fábrica artesanal, el segundo era un dueño de un local de computadores e internet, la tercera tenía una tienda de abarrotes típica de barrio (con un pancito amasado para morirse), y finalmente la cuarta tenía un pequeño taller de diseño y costura. Todos eran gente esforzada, todos estaban mejor hoy que ayer. Algunos daban empleo, e incluso podían ahorrar. Para todos, la educación de sus hijos era primera prioridad; sacrificaban consumo y bienestar hoy por ello. Una incluso tenía un hijo terminando de doctorarse. Otra acababa de terminar de ampliar su casa (quedé boquiabierto...). La verdad es que al margen de los estrictamente académico, estos microempresarios me dejaron bastantes enseñanzas que me gustaría transmitirles. Primero, que no se necesita mucho para emprender. Basta con tener las ganas, la vocación y esa sensación de poder vencer el miedo al fracaso. La plata, de alguna forma u otra, está disponible. Muchas veces nos cuesta romper la inercia y tirarnos al agua porque pensamos que podemos perder mucho, cuando muchas veces el emprendimiento nace espontáneamente cuando efectivamente se puede perderlo todo. Segundo, que al hablar de innovación y emprendimiento no podemos hacerlo en abstracto. Al contrario, tenemos que tener en cuenta en estos dueños de negocios, dispuestos a arriesgar mucho por sus sueños, pero con prioridades y visiones muy claras y definidas. Tercero, todos los clientes que visité demandan y se merecen una mejor calidad de educación, ya no solamente para ellos sino que para sus hijos. Para estos clientes no era aceptable que, por nacer en un barrio determinado, todas sus vidas estuvieran previamente definidas. Por lo mismo, no puede ser aceptable para ellos ni para nadie que la educación que se imparte, a pesar de ser transversalmente deficiente, acreciente aún más esta brecha, porque su calidad es paupérrima. Finalmente, y a pesar de que estos clientes eran evidentemente un grupo seleccionado (exitoso), lograron convencerme que existe voluntad de emprendimiento y superación, que hay programas que permiten que aquellos con las ideas obtengan el capital para financiarlas, y que, a lo mejor, a los chilenos les gusta tomar más riesgos y emprender que lo que muchos piensan. Saludos y feliz 18, AL
Enviado por Diego Uribe el 08/09/2007 a las 10:00
Andrés, Gracias por una dosis de realidad... La verdad es que comparto la urgencia de que enjambre de una forma u otra, logre acercarse a este segmento de emprendedores e innovadores (que son la gran masa del país), que desafían al sistema por una visión de futuro mejor. La mejor de las suertes en el proyecto de los microcréditos y creo que es precisamente este tipo de proyectos "micro..." que permiten saltos "MACROS..." Saludos, Diego





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