
Ha sido tema recurrente en varios post de enjambre el porque deberíamos incorporar tecnología en la sala de clase (especialmente las de la información), de cómo en países desarrollados las tecnologías son parte de la ecología educacional y del beneficio de las dinámicas colaborativas que ofrece la Web 2.0. Por otro lado, están los escépticos que subrayan la promesa incumplida de la tecnología para la educación en los últimos 30 años, de cómo la solución es un sistema de docencia de excelencia y así vamos de round en round?
Luego de una profunda reflexión mientras leo
?Understanding media; the extensión of man? (Marshall Mcluhan), sumado a algunas animadas conversaciones con algunos profesores del Buffalo State Collage, creo que he llegado al ?porque? del ?si? a las tecnologías en la sala de clases. Lo interesante es que la razón no tiene nada que ver con el beneficio per-se de las tecnologías para el aprendizaje sino que es una validación antropo-sociológica de porque las tecnologías deben tener un espacio dentro de la sala de clases.
Los invito a imaginar una sala de clases hace 100 años atrás y luego el entorno o realidad fuera de esta. La verdad es que ambas realidades, tanto la que se vive dentro de la sala de clases como la que se vive en el hogar y en la calle están bastante alineadas, es decir tanto metodologías y estilo docente (vertical y autoritario), tecnologías (libros, mapas, cuadernos, lápices, tijeras, etc?) e infraestructura son comunes a todos los espacios en que se desenvuelve el estudiante y por lo tanto este transfiere en forma integral lo que pasa dentro de la sala de clase al mundo fuera de esta, y la experiencia de aprendizaje se torna significativa.
Ahora volvamos al presente y hagamos el mismo ejercicio???..claramente hay un quiebre, una brecha de realidades entre en la realidad que se vive dentro de una sala de clases y lo que se vive fuera de esta. Es como si al entrar en la sala de clases entráramos en una maquina del tiempo que nos lleva 100 años atrás, porque la verdad es que la heurística de la sala de clases no ha cambiado nada (salvo la inclusión de uno que otro datashow) mientras que la realidad fuera de esta ha dado un salto cuántico. Es en esta instancia que se produce en el estudiante lo que se denomina una
disonancia cognitiva, un choque de realidades que obstruye la transferencia y asimilación de conocimientos y que hace que lo que el alumno experimenta dentro de la sala clases no se pueda transferir a la realidad fuera de esta.
En esta línea de pensamiento, ¿qué pasa con las tecnologías en la realidad de un estudiante? Es claro que las tecnologías, y especialmente las de la información y comunicación, ocupan un lugar central en ?como? viven el día a día los jóvenes, en como juegan, se comunican, se organizan y hasta en como hablan?si, las tecnologías han provocado una mutación del lenguaje. Esta realidad tecnológica está en todos los espacios que los jóvenes usan, tanto dentro como fuera del hogar ya que es una realidad tecnológica móvil y por lo tanto todo lugar que se ocupa se vuelve un lugar tecnológico; si no hay ?cobertura? no es un espacio útil.
Luego el alumno entra en la sala de clases y se les obliga a suprimir ese mundo tecnológico (apagar el celular y desconectar MP3), usar vehículos de información que no usan en su realidad cotidiana como cuadernos, lápices y libros, sumirse en una dinámica vertical (en contrapunto con la naturaleza colaborativa) y autoritaria cuando ni siquiera la relación con sus padres lo es (Hola viejo, como estai???); claramente la disonancia cognitiva crece y esto afecta la motivación, desempeño y en última instancia la capacidad de tener un aprendizaje significativo transferible a lo que sucede en la realidad fuera de la sala de clases. Que mejor ejemplo que el video presentado por Rafael Bravo,
en la educación desde los estudiantes?los alumnos escribiran 500 paginas de mail y leerán más de 1200 profiles de facebook?
Esta disonancia empezó con la creación de la radio y televisión, pero era un disonancia soportable; hoy con la explosión de Internet y las tecnologías de la comunicación móvil la disonancia es insoportable.
En definitiva, la razón de base por la que debemos incorporar tecnologías dentro de la sala de clases es para darle a la experiencia escolar una dosis de ?REALIDAD?, un espacio en que el alumno reconoce elementos de su realidad y luego entiende y asimila con mayor facilidad para en última instancia transferir en forma fluida la experiencia dentro de la sala de clase a su realidad fuera de esta. Esto no lo quita responsabilidad a los profesores, que cargan en sus hombros gran parte de la eficacia de una buena educación, o que el solo hecho de poner ?laptops y handhelds? en la sala de clase sea la solución; no, solo quiero decir que independiente de los beneficios ampliamente discutidos de la tecnología para la educación, esta se ha ganado un espacio por ser un componente omnipresente en la vida de nuestros jóvenes.